TURISMO DE NATURALEZA
Turismo de naturaleza es aquél que tiene como principales motivaciones la realización de actividades recreativas y de esparcimiento, la interpretación y/o conocimiento de la naturaleza, con diferente grado de profundidad y la práctica de actividades deportivas de diferente intensidad física y riesgo que usen expresamente los recursos naturales de forma específica, sin degradarlos o agotarlos.
Es un modelo turístico de integración cualitativa ya que, en cualquiera de sus modalidades, precisa para su funcionamiento correcto de la complementariedad entre el patrimonio, el paisaje, las actividades más diversas, la población, la calidad de los recursos y su conservación. Se construye en torno a valores cualitativos más que cuantitativos, y dirige a un público de medio y alto nivel formativo y permanentemente interesado por todos los aspectos relativos a la identidad humana. • Es un modelo turístico temático, con un eje argumental configurado en torno a una realidad múltiple y de enorme valor y capacidad de penetración en los mercados (ocio-deporte-naturaleza), a partir del cual se estructura el producto y toda la estrategia turística. La capacidad para la tematización del producto a partir de este eje es muy alta, tiene la capacidad para acoger una enorme cantidad de servicios, actividades y vivencias turísticas. • Es un modelo turístico de calidad. La imagen de la naturaleza es, en nuestra sociedad, una de las referencias más evidentes de la calidad. • Es un modelo turístico individualizado y especializado. Frente a los modelos de turismo de masas, en el modelo turístico de naturaleza predomina la pequeña escala y está dirigido a un público individualizado y exigente. • Se dirige a producir experiencias y vivencias. Las últimas tendencias del ocio y del turismo se dirigen a la producción y a la transmisión de experiencias. La naturaleza y las actividades que pueden desarrollarse en ella son un instrumento desde el que se pueden promover multitud de actividades de todo tipo, y es, sobre todo, un productor de vivencias y de sensaciones.
Del concepto de destino de los años setenta, cargado de referencias puramente geográficas y estereotipadas, se ha pasado a un concepto mucho más complejo articulado por las vivencias que esté es capaz de aportar a los visitantes, en el que el turismo de naturaleza se configura como uno de los de mayor potencial. un lugar donde ir un lugar donde hacer un lugar donde experimentar Hoy, cada vez más, el turista busca sentir, por lo que se desplaza a lugares donde experimentar vivencias. En este nuevo contexto el desarrollo turístico debiera ir más allá de la planificación de productos turísticos para atender al más integrador concepto de destino-producto: • El destino debe reinventarse-renovarse constantemente para añadir valor en el mercado. • Los destinos son propuestas cercanas sobre los que el visitante realiza elecciones individualizadas. • El destino es un lugar preferente en la mente del consumidor antes que un espacio físico.
El destino debe construirse como un producto versátil y secuenciado de vivencias en respuesta a la búsqueda de valores motivacionales del consumidor. Los destinos de turismo de naturaleza tienen la necesidad y la oportunidad de abordar su desarrollo desde la cooperación entre sector público y privado, desde la visión de un desarrollo complementario del producto, donde el capítulo productivo turístico tiene una trascendencia que implica a todos los agentes y que cuenta con una estructura de gestión y una visión estratégica avanzada, compartida y complementaria. Esta integración entre las funciones de impulso, coordinación, previsión y acompañamiento del sector público y, las de ejecución y gestión del sector privado, es actualmente el verdadero y más frecuente reto de los destinos turísticos. Destinos que quieren ser valor turístico orientado hacia la eficiencia de su territorio-producto, para lo que necesariamente han de tomar el eje de referencia “naturaleza” como vertebrador del desarrollo de todo el territorio.
|